sábado, mayo 01, 2010

Carta

Dime, allá, si recuerdas.
hay aquellas que no hay porque
tan grande no puede ser la pereza
debieras prepararte con tiempo, lo debes.

Debes descansar, hermano
se vienen tiempos de leyenda
nuevas leyendas para los hijos
que atrás en gris, dejas.

Te debo contar al lado de esto
frio, lejano, desolado.
Te debo preguntar, no con miedo
sino con cariño cano.


¿Recuerdas, hermano?

Recuerdas haberme enseñado
que no son los números ni los dados
que son los cuentos relatados


¿Recuerdas, hermano?

Recuerdas a dedos y palmas abiertas
en tu casa echar abajo las rejas,
antebrazo cruzado saludas nuestras vidas viejas.


¿Te acuerdas?

Recuerdas hermano, con tu mejor sonrisa
engañarme con un libro, tinta y plumilla
tomar con gusto mi hoja y su alma hacerla tiras.


¿Recuerdas, hermano?

Las muertes del negro leviatán
y la jocosa calavera falaz
y los reclamos que no iban a terminar.


En tu cara, hermano.

Te grito a una nueva hermana otorgada
a su hija, una sobrina regalada;
sus abrazos, amores, fiestas, andanzas.


Creo, hermano.

Viejo, joven, vivo y devuelto
en mi casa aun espero,
una invitación a otro cuento,
porque ahora recuerdo.

No tengo nuevas luces,
nuevas historias,
no nos pones cruces,
no nos cantas glorias.


Espero, viejo...

Destruir fortalezas y derrocar dragones
las epopeyas forjadas en escaramuza a guerra.
Las borracheras de intrigas discordes
sumadas a la sed de enemigos ya cortadas sus piernas.


Te has ido lejos, hermano.

Ira no tengo, detrás cerca te sigo,
pero como no te veo, te echo de menos,
viejo, por los juegos y las partidas.
De lo que me enseñaste vivo
del esfuerzo, la garra , y el trabajo, compañero
del jolgorio, la batalla y la risa.

¡Aquí!, se te quiere, te digo.

Si, lo recuerdas, creo.

Aun nos quedan fantasías.

Por eso.
Por todo.
Adiós, hermano.
Hasta luego.