martes, marzo 27, 2012

Quebrar III


En realidad para ella era cosa de tiempo. No era como si fuese algo esperado, o si tuviese publico, sea presente o no. Pero, si era algo de tiempo, iba a ocurrir.

Los pasos acelerados por la escalera que conducía del tercer al segundo piso - una norma bastante ridícula por lo demás -, o también los gritos de confusión, podía ser incluso cosa de observarla comer en el casino del edificio.

Todo rápido, carente de cuidado.

En términos simples la mañana no se diferenciaba del resto en un ápice, el baño, el espejo, el ropero y las decisiones. Tomó el bus como cada día.

Todo era sencillamente usual.

Seamos sinceros, el impacto era usual. La forma en la cual el metal se retorcía en figuras extrañas, y la angustia llenaba el aire, eran cosa de efectos de física mecánica básica y psicología 101.

La sangre empezó con celeridad a gotear, creando un nauseabundo lodo junto a la tierra y el combustible fósil. La gente mas alerta deducía sin dificultad el peligro que dibujaba en el aire.

La ropa desgarrada al viento a través de las ventanas, era señal clara del estado actual de los pasajeros.

La columna de humo bañaba el edificio con animo silente. Creando ese ambiente desgraciado y animo de muerte.

Con ella allí.

Era de esperar. De esperar, con su apuro sempiterno sumado a su atolondrada actitud. Estaba allí.

Todos se apenaron por ella.

Quedo quieta, no se volvió a mover. Con ese día, con ese minuto, se quebró su espíritu y jamas volvió a correr.

sábado, marzo 24, 2012

Otra visita.

Entonces, sintió el golpe en la puerta...

No se apuró al abrir, lo estaba esperando en realidad. Ya iba siendo hora por un lado, por el otro, era tarde. Demasiado tarde, quizás...

En su atuendo usual no había macula, el visitante se estaba tal como si el tiempo no le pasará, excepto a su rostro. Visiblemente demacrado y cansado, ojeras que se destacaban bajo los anteojos parchados.

No hizo amago de entrar. Esta vez solo le tiraría al rostro una carpeta, con papeles y fotografías.

- ¿Y? - Dijo quedamente, mientras elevaba sus hombros excesivamente.

- ¿Y que? - Respondió el dueño de casa sobándose los costados.

- Explícame, no, ahora.

- No tengo idea.

- ¿A estas alturas? No estamos para eso. Nunca lo hemos estado. Tienes que... no se, entender por lo menos, eso seria un comienzo. Es decir, no quiero pasar por eso otra vez, no es de mi agrado, tu bastardo desagradecido e imbécil. - Mascullaba cada frase a golpes, desencajado. - No soy yo el que pasa por problemas. Sencillamente los arreglo. Y ya lo hice una y otra vez. - Casi gemía, dando pasos al frente y apuntando al costado izquierdo del hombre, en la vieja cicatriz.

- Déjalo.

El visitante iba a decir algo, pero callo, se retiró apurada y manifiestamente molesto. Cansado. Preocupado por sobre todo lo que tenia en cabeza.

Entró el hombre de nuevo a su casa. Tomó la botella de vodka, la abrió y se sentó en el suelo arrastrando su espalda por la pared y bebió, bebió para muchas cosas.

Pero bueno, como dice el mito urbano, en un silencio perfecto aun puedes oír su sangre fluir por tu cuerpo con un sonido de baja intensidad y constante.

Bum bum... Bum bum...

- Ay Dios, no otra vez...

viernes, diciembre 30, 2011

De los pasos arrastrados. II.

La gente casi no se cruzaba en su camino. Simplemente casi no había gente con la cual cruzarse y todos en un animo enfurruñado que le intimidaba al punto de enmudecer las preguntas que morían por extraerse de sus labios. - ¿Como llegar a casa? -

Sabia que serian largas calles bajo la potencia asoladora del calor del cielo, pero decidió emprender la jornada a pie. Podrían pasar miles de cosas, pero la ciudad conservaría la mas pura de sus esencias, las calles; ello facilitó todo, pero, también terminó por derribar su animo mas allá de toda confusión, los letreros desvencijados ya saturaban ese ambiente ajeno y anciano que no terminaban por convencer de lo extraño del hecho.

Eran mas menos unas diez cuadras en sentido de las montañas, una vez caminado eso y con las mismas de frente caminar hacia su derecha unas cuantas mas.

Agotador y sin duda, llegar al portal de su casa tenia que ser un resguardo de esta ciudad, pero ese regreso a casa se enajeno de todo. La puerta estaba abierta, y las hojas de los arboles del patio solo llenaban el suelo entregando nada mas que desolación.

Empujar la puerta descascarada del antaño brillante barniz y entrar a su casa era un desafío a todo, ante todo y por todo ya esperaba ver mas de aquella ajena ciudad inserta en donde su infancia lleno su corazón con recuerdos brillantes y dulces; aun que se impresiono de ver impertérrito todo en ella, como si no hubiese pasado nada, mas que una leve capa de polvo, pero algo no la dejaba de incomodar... el silencio sobre todo... el tono aquel que se asemeja a un pitido casi inaudible...

Dejo sus cosas en la entrada con descuido, y encamino sus pasos hacia el dormitorio de su madre, en el segundo piso, tras la escalera.

lunes, diciembre 19, 2011

De los pasos arrastrados. I.

Y aun tiempo del cual salía por las puertas de la estación una bocanada de humo rozó su cara; el asqueroso hecho realmente le llenaba el corazón de gozo, era todo en ese minuto. Como no serlo, era la muerte de la nostalgia de varios meses, donde se fundían rápidamente en el vacío, la espera, las noches, la pequeña y ajena cama, el cielo inconmensurable, el silencio susurrante que nunca era tal. Estaba en casa.

Sus pasos eran lentos y pesados, los bolsos no tenían piedras pero si libros y ropa, algunos lapices y restos de carboncillo, solo los restos; los zapatos ya gastados buscaron el paradero de la avenida cruzando la pequeña y esquiva calle, casi pasaje, al costado de la estación. Pero, no la encontraba.

Mirando a todos lados, los colores eran diferentes, solo veía los vehículos desvencijados y no los de siempre, incluso los microbuses tenían números diferentes. Tenía claro, que podía siempre preguntar, pero se decidió a caminar con el peso, no solo de la carga, sino del sol sobre la espalda y ese espacio bajo la nuca que no hay ropa que cubra en verano.

El horror llenaba lentamente la piel bajo sus ojos. Los letreros parecían pintados y ajados, la gente era escasa y los tenderos de las tiendas estaban casi en forma organizada limpiándose las manos, todos y cada uno, con paños mirando en lontananza hacia un horizonte que no se podía vislumbrar o identificar. El horror que sacudía el polvo del camino cruzándose con el derramado por una vieja liebre que se detenía ruidosa con la cola tapando el cruce de dos caminos, para dejar subir a una señora llena de paquetes y de la mano de un pequeño, moquillento ante una pataleta recién acabada, mas no olvidada.

Empezaba a temer, sus ojos no le mentían mientras una sensación permeaba sus ideas.

El tiempo era extraño. El viento soplaba. Había traído el desolado consigo.

No había llegado a casa.

lunes, agosto 01, 2011

Buscando.


Un ratón se escabullía ruidosamente entre las sillas y podría asegurar que su cola me habia dado un leve latigazo en la pierna bajo la falda.

Suspire con los ojos cerrados, y mi cuerpo se negó a aceptar mi intención de reprimir un escalofrío. Aun con todo, detesto los bichos esos.

- No deberían ser considerados animales, para matarlos a todos. - La frase salió escupida de mis labios, con recelo de llamar la atención. Escuchaba muchos mas chillidos.

Procuré tener cuidado con las cosas de la caja, parecían frágiles y el polvo acumulado disminuían mi confianza. Removía cada una de ellas con lentitud y las dejaba sobre un arcón a mi derecha.

El ambiente del lugar no contribuía en mi labor, las partículas de polvo y pelusas que se destacan en los escasos rayos de luz se que colaban entre las tablas y parches de madera, el maldito ruido de las alimañas que sentía siempre cerca, esa sensación inquietante al ver cada telaraña que algo te recorre la espalda o los brazos con rapidez y suavidad.

Traté relajarme estirándome contra la madera gris de la silla en la que estaba; y fue en vano, el fuerte crujir me desequilibró el silencio y la mínima comodidad de la quietud del minuto, pensé que quebraría la silla.

Tome mis segundos, con una mano en el pecho y los ojos apretados. Los conté pacientemente.

Seguí con la búsqueda, molesta de tener los dedos con una capa de mugre gris y de respirar ese aire viciado; y la maldita caja parecía eterna.

Sobres y figuras.

Una carta.

Varias de ellas.

Un par de fotos, desteñidas y ajadas.

Un algo irreconocible de metal, pensé era metal.

...

Al fondo de todo - donde mas - estaba. Atemporal y envuelto en un sobre de plástico. Hermético. Un recuerdo, un pañuelo.

Con cuidado lo removí de su seguro, lo envolví en mis manos y lo cubrí con mis brazos, con mi torso, con mi cabeza... con mi todo, que era ajeno lo tocará. Y con mi nariz pegada a él inspiré, mi ojos húmedos cerrados sintieron el tenue remanente del aroma.

Y fue otoño al atardecer una vez mas. Y no estaba sola. No lo estaría nunca mas.

domingo, julio 24, 2011

No escribo.

Una vez quise ser escritor. Vi muchas letras entre mis dedos, y pocas sobrevivieron a mi cabeza.

Luego, no tanto despues, el tiempo y mi vida, fueron cortando pequeñas migajitas de ello y fui siendo otra cosa que no sería jamas un escritor.

Propuse y gestioné mi vida, agregué nuevos terminos a mis zapatos y a mis lapices, con lo que empezó la pereza.

En ello, salvé todo eso, y volví como quien deja la habitacion para ordenar despues al volver a casa. Sin mirar atras, pero ordenando todo de a poco. El problema para escribir radica en sobre que escribir.

Es como, y debes haberlo dicho a alguien alguna vez, como me lo han dicho: "No puedes amar, si no te amas." Dentro de lo discutible hay salvedades. Pero de ello nace el sobre que escribir. Hay muchas mas palabras que antes pudieron sobrevivir a mi cabeza. Pero menos lo hacen, porque no estan cuando las necesito o las deseo.

No hay a quien dedicar nada, dado quienes podrian ser, tengo el especial cuidado de decirles cuanto siento.

Mi perspectiva no es vista; porque nadie la ve, cuesta comprender porque.

Así mis sueños se acaban siendo el todo, tal cual como mis fantasias. El amor, el odio no tocan mi puerta. Por lo que en ese cariz no es extraño ser reflejos, como el cariño y la ira. Esos me son familiares. No puedo esperar que alguien lea y sencillamente, tome un mensaje y lo repliegue de mis manos y haga con él lo que nunca hice yo. Así no he sido mas que lo que las sueltas hojas de papel han sido; hojas de papel escritas y rayadas.

Me parece efimero y hasta un tanto infantil, enumerar lo que ha sido cantado. No puedo ser mas.

No deja de ser motivante seguir peleando y darte cuenta cuando te lo encaran, que de hecho has ganado y mucho. No deja de ser gratificante, sentirte satisfecho y querer seguir peleando.

No es eso lo que se cuestiona, es que lo que se cuestiona son las fantasias no realizadas. Aquellas que te aferran a la vida, en esos pequeños instantes.

Por eso no soy escritor ni lo seré. Falta difusion y ese pequeño atisbo de sorpresa cuando una de las fantasias se hacen realidad. Notando que dentro de la fantasia, estan los sueños, las ideas, las locuras, los resultados que esperas con el estomago apretado y con calor en los pomulos bajo los ojos.

Falta quien lea y me de una sorpresa. Una frase que no espero oir. Es que nadie me sorprende. Estoy aqui, pleno y viviendo ya con completa certeza de seguir y contento, contento de hecho y sincero. Creo incluso que todo se puede malinterpretar, un estado bueno, con todo funcionando a pesar de los sucesivos problemas, frenos y atolondramientos propios de un ser como yo. Creo que va bien, complicado pero bien.

Cuesta pedir un excelente. Pero, como todo. Espero esa sorpresa.

La estoy pidiendo.

jueves, marzo 10, 2011

Fácil de ver.

Si juegas en el lodo, te vas a ensuciar.

Es algo claro, liso, llano. Es un hecho, esta declarado. Como el estado del arco de una artista que interpreta su chelo a nadie en la avenida principal. Como la altivez de una ejecutiva marcando su paso sobre la alfombra con sus tacones negros. Como el golpe en la pared de un adolescente que como siempre se sintió ignorado.

Es pésimo encasillar a la gente. Pero la gente se encasilla sola. Toma cada uno de sus acciones y se saben definir en un entorno cerrado. Hagan lo que hagan...

...

Y así, ella, abrazada a los cuadernos, recorría el pasillo buscando sin resultados, su aula. Anhelaba estar equivocada y no estar atrasada.

Se tropezó de frente a él - que sabia que iba tarde - bajando escaleras despreocupado, a él lo esperarían, él dictaba la clase. Le ayudaría con un cuaderno y seguiría recto su camino.

Burlado por ellos, en grupo de tres, esperando la clase de catorce y un cuarto, riendo por lo bajo de historias falsas de él. Conversarían, fumarían un cigarrillo, reirían y no entrarían a ninguna clase.

Desaprobados por ella, de lenguaje y vestido ligero, acompañada por uno o dos que no importan, y le siguen la falsa madurez y superioridad. Entraría con el profesor, siendo la única que él toma atención.

Adelantados, profesor y alumna, por ello, que no es hombre no es mujer, en realidad lo es, pero no importa, solo esta, solo cumple. Terminaría su clase, nadie lo recordaría, hasta que familia bajo el brazo llegara mas lejos.

Acompañado por él, porque suele ser él, el que arrastra y empuja, se ropa mal arreglada y chistes por montón. No llegaría tan lejos, pero terminaría completo y feliz, nadie sabría porque.

Y en orden serian, tal cual cada uno de ellos, la que perdida encuentra la vida, el que del aula hace su vida, los que tienen ahora vida e hipotecan de mañana su vida, el que no sabe que tiene vida; y por último, el que sabe que vida tiene y goza vida.

Y en orden son, tímida, seguro, estúpidos, inmadura, esforzado y sabio.

Cada uno se define bien, no por palabras pero por acciones; que sus palabras los antagonizan, y los definen al revés.

Y yo, que del primer año los vi, y tres años después los veo de nuevo; los encuentro encasillados fácilmente. Adultos todos. Sin error. Ni lugar a duda.

Veo en el reflejo del vidrio de un muro de avisos; los veo de nuevo, en los de primer año. Encasillados todos. Pero en el espejo también me veo, estoy definido y lo sé.

martes, marzo 08, 2011

Autopsia

"Que mierda mas baja y ruin. Impune e insalubre". decía mientras diseccionaba lo que en su momento estuvo vivo.

Su reacción repentina de desagrado era común, es verdad, pero los epítetos utilizados daban a entender - a quien lo conociera - acerca del disgusto superior que resultada de remover una capa adicional y sus jugos diagnósticos subsiguientes.

El click seguido del leve chillido característico, daba señal al loro en la esquina para guardar silencio, correctamente condicionado, incluso se reubicó en el perfil oriental de la percha , donde no estorbase y pudiese estar a la vista para ser un hipotético interlocutor. La grabadora estaba encendida.

"*ejem* Creo que vemos piel sensible, pero de aquella que requiere estimulo, del roce y suaves punciones.Vemos en tono rosado sobre pálidos que esta acción es repetida". Todo dicho con celeridad y sin aliento, solo para no olvidar detalle.

"Heridas punzantes y cortas; se ven cicatrizadas a muy diferentes intervalos de tiempo... una desalmada tortura". Se secó la frente, para luego notar una manga sucia - por causa del tiempo dedicado por entero - en el blanco alguna vez pulcro, ahora ya invierno. Otra mueca de disgusto.

"Ah, hm, mmm..., marcas salinas como gotas desde cada herida" Se dio un segundo para seguir y afirmar. "Llorar por cada herida". Se sentó y se acomodó la corbata. Se levanto y profundizó con la eficacia del bisturí.

"Esto es nuevo... y ajeno; es casi, por llamarlo así, parasitario, está... no no, mal ocupada y de connotaciones alejadas a las reales, se ve una dependencia que solo da y no recibe mas que daño, esto, ya veo, debe de ser el verdadero origen de las heridas."

"Se ve dificil, mas no imposible, remover esta lacra". Miraba con descontento y su mente reiteraba por lo bajo: "Mierda baja. Impune e insalubre. Ruin".

"Veo delante de cada marca, un todo, veo belleza herida, pero se presenta cada vez mas opaca". Ahora acariciando el lomo de su agenda burdeos, se detuvo a contener las lagrimas. ¿Donde cabía en este mundo triturar un corazón real y dejar tal mueca y retorcido ser, así, arrojado a un acantilado?

"... ". Tomó aire, entrecortadamente, y mas apretó los dientes, viendo heridas frescas durante la grabación.

"... no es humano y es ruin. No vale nada y sigue con él"

Quiso aullar hasta el infinito, pero sabia que no había caso, no aun al menos, tomó las fotografías y los apuntes de las entrevistas hechas, el reporte estaba listo y podía ya describir la relación de ambos con precisión forense.

Colgó la chaqueta blanca antes de salir pateando un papel arrugado al pie de la puerta, pateando cada paso.

cabizbajo y enojado, cruzó el umbral y lo cerró, dejando al interior su sombra sobre el vidrio biselado del mismo.

Olvidó apagar su grabadora.

martes, febrero 15, 2011

Duda y tiempo.


Con un espejo roto en una esquina recientemente en su cartera, retocaba los últimos detalles. Primero en sus labios haciendo destacar una forma curva y sensual que propia no le era. Luego, los ojos, tener ojos pequeños hacia todo mas complicado; tanto, porque una mirada puede matar, y mas aun, puede dar vida a la sangre; como no iba a ser importante dar sombra y delinear sus ojos, sin parecer prima violinista de la orquesta local, y ni tan poco como para ser imperceptible, solo debe convertirse en un marco de atracción para su mirada.

- Dios, ya no estoy para esto. Dios, ya no estoy para esto. - Era el susurro de la dama tras el espejo del taxista.

Cada vuelta de la rueda, ella dudaba de sus actos y de su vida. El taxista, ya experto en identificación, daba vueltas en su cabeza, ¿quien era ella? Usualmente ya sabría todo de su vida, sus esperanzas, sus sueños y, lo mas relevante, su profesión. Pero no podía apuntarle exactamente.

Ella tiritaba, quizás de nervios, quizás de frío, la noche estaba fría y mucho. Empezó a mirar y contar cada farol por el lado derecho del taxi, haciendo caso omiso a los focos rotos o apagados, su atención solo necesitaba ser distraída. Y de pronto, las medias. No podían estar falta de ningún punto, o si estaban todos, que estuviesen en su lugar dando solo la tonalidad buscada y resaltar lo necesario con el calado que recorría su pierna decorándola, cuidadosamente con un diseño sinuoso para resaltar las curvas desde lo mas alto, y las firmes rectas ya a la base de su pierna, cerca del pie, donde el mismo seria ocultado con un elegante zapato de diseñador, que donde cualquier hombre dijera rojo, no hubiese mujer que no pudiera mirarle con descontento para corregirle: borgoña.

Las medias, las reviso rápidamente y minuciosamente ayudada con el espejo de mano roto de su cartera y de las luces rojizas no siempre presentes de los faroles nocturnos. Al menos eso iba bien, al cabo del recorrido lento por sus extremidades, el único punto corrido estaba donde nadie revisa y ella ya sabia de él.

Tomo aire.

Ella cruzó mirada con el conductor, y este se la sostuvo durante lo que el camino le permitió. Ella no sería capaz de intimidar a nadie en ese minuto, era una muñeca de porcelana rota. Cada duda surgía en su cabeza, atormentandole y alentandole a decirle al taxista que diera una curva en la primera calle que le diera chance. Pero, eso seria hablarle al taxista, que en este minuto era un coloso insondable que regalaba sonrisas condescendientes, consciente finalmente de quien llevaba en su carruaje y a donde, tenia control.

- Dios, ya no estoy para esto. Dios, ya no estoy para esto. - Era el susurro de la dama que ya empezaba a apagarse. Pues, aun con el tiempo, podría reconocer la esquina con su boutique donde alguna vez... No, no era importante su historia, sino que eso significaban tan solo 9 cuadras para llegar a destino, y ya habían cruzado una mientras lo meditaba.

¿ Podría quebrar la voz para decirle al chófer que por favor se detuviera? ¿El chófer le haría caso? ¿No seria el quien la llevase dijera lo que dijera? ¿ Podría negarse y contra su voluntad entregarla a destino? Podría, sin cobrar, solo para disfrutar la situación.

- Dios, ya no estoy para esto. Dios, ya no estoy para esto. - Era el susurro de la dama viendo la plaza representando solo 5 calles de distancia.

Tomo aire.

Y fueron 2 calles.

Y fue una calle.

Y la luz roja.

Bajo la luz roja miró el retrovisor derecho del taxi, lo miró con desesperación, enfocando su rostro marcado por el tiempo y su trabajo. El trabajo de toda una vida y las largas noches en vela. Miró el espejo con enojo, después con odio, y regresó al enojo, pero ese enojo sentimental contra todo, altivo y despreciativo. No era con ella, ya, ella estaba aquí, y si volvía, volvía completa o moriría antes de cruzar la vereda. Si, ya había mundo tras el taxi. Con el taxista viendo al conversión casi se pasaría de donde le habían dicho debía dejarla, quizás solo para huir.

Ella le pago con un billete que sobrepasaba el valor de su viaje por bastante sin dar lugar al taxista a hablar. Abría la puerta con violencia, descuidando un segundo su talante. Bajó un pie dejando ver el diseño, no de su media, sino de su pierna. Termino de bajar, y sin dignarse a mirar a ningún lado, siguió derecho al local que tenia de frente.

- Dios, ya no estoy para esto. Dios, ya no estoy para esto. - Era el pensamiento sempiterno de la mente de ella. Solo que ahora agregaba. - Pero, en esto estoy. -

Sus pasos le siguieron marcados en la acera firme, hasta tocar la puerta del lugar.

jueves, febrero 10, 2011

Impacto de retroceso.

El timbre solo sonó una vez, pero fue suficiente para tomar la atención de ir a atender. Los seguros de la puerta abiertos con paciencia, la cerradura de seguridad desbloqueada y el golpe. Seco y seguro, entonces él cayó sorprendido de espaldas al suelo.

El hombre completamente abrigado, apenas dejando su rostro semi descubierto para respirar. Guantes, zapatos, traje elegante de 4 botones, camisa y corbata negra, solo los anteojos redondos y rojos y su piel rompían la hegemonía monocroma de su presencia.

Un segundo de silencio entre ambos dio lugar a la radio de la cual se escuchaba una tonada.

"Once upon a time "Hace algún tiempo
I was falling in love Me empece a enamorar
But now I'm only falling apart..." Pero ahora que empiezo a desmoronar..."

- No. ¿En serio?. "Total eclipse of the heart". Estas peor de lo que me habian dicho. - El hombre de negro cerró la puerta de golpe, haciendo temblar los vasos en la repisa.

- ¿Que haces aquí? Se supone que no volverías. - El dueño de casa intentaba incorporarse lentamente.

El hombre de negro le empujó pesadamente al suelo impidiendo que se reincorporará. Sabiendo la ubicación de cada cosa en la casa, sacó un vaso limpio y tiró del corcho de una botella de aguardiente de grano y papas, y humedeciendo su garganta con el fuego del alcohol.

- ¿Que haces aqui? -

-¿Porque escuchas eso? No puede ser eso, ¿sabes? No pretendo quedarme en palabras y vengo a encargarme de esto. No pretendo irme y dejarte así de miserable.... por una mano que no sea la mía. -

- No es tu elección - El dueño de casa, se levantó de golpe enfrentando el hombre de negro de forma que recién pudo ver que de hecho median igual y le veía de frente y no tan imponente. No tan imponente como siempre lo vio. - Tengo derecho de caerme y levantarme, de decir cuanto quiera.

El golpe recibido en el estomago, repentino y maletero, fue suficiente para descolocar cada idea de la cabeza el dueño de casa. La canción de la radio sonaba diferente.

"The hurt inside is fading " El dolor dentro se desvanece
This shit's gone way too far. Esta mierda ha ido demasiado lejos.
All this time I've been waiting He esperado todo este tiempo
No, I cannot grieve anymore. No, no puedo lamentarme mas.
For once inside awaking. Por una vez mi interior despierta
I'm done, I'm not a whore. Estoy harto, no soy una puta.
You've taken everything and, Lo has tomado todo y
oh, I cannot give anymore..." oh, no puedo dar nada mas..."

Ambos quedaron mirando a la radio un segundo. Uno pensaba en un avance y el otro, en un retroceso. "Here to stay"

El hombre de negro apoyo el vaso en la mesa y su pie en una silla, como para amarrarse el zapato. El dueño de casa conociendo bien al hombre retrocedió lentamente, hacia la puerta de la casa.

El destello desde debajo del pantalón donde debiera estar solo una calceta revelaba un afilado cuchillo de caza. El dueño de casa intentó correr solo para tropezarse con una silla, desde el suelo aterrado arrojó una decoración, un paraguas y un porta paraguas, al hombre que completaba su negrura con un sobrio semblante en su rostro retocado con una pequeña sonrisa.

El hombre de una patada en la cabeza mareó lo suficiente el dueño de casa como para inmovilizarlo el tiempo suficiente para clavarle el cuchillo donde el cuerpo ya no es garganta sino es pecho. Todo esto no sin dificultad de atravesar todo órgano que se interponía, pero con suficiente fuerza lo que no era cortado podía ser desgarrado a precio del horrible sonido de la separación de la piel.

El hombre tomó aire para hacerse al esfuerzo magro final de aserrar el pecho para dejar descubierto bajo un par de capas su corazón.

El dueño de casa perdió el conocimiento.

Tiempo después, sin saber cuanto, despertó sobre la mesa, el pecho cocido con cuidado y cubierto con un parche amplio, la sangre sobre el había sido limpiada, mas no la del suelo.

El hombre de negro estaba con la botella en mano, vaciando las ultimas gotas en su vaso. Apoyado en la puerta abierta miraba hacia la calle de lado, aun se asomaba una sonrisa, ya no pervertida pero de satisfacción.

- Sonríe, infeliz, sonríe y dame las gracias algún día.- El hombre de negro apuntaba con la botella ya vacía a los restos de carne negra en un plato, carne de corazón.

Se fue y cerró la puerta tras de él, llevándose el vaso.

El dueño de casa se incorporó lento dado el dolor de resentimiento. Podría haber querido llorar, pero ya no sentía esa necesidad, sino una tranquilidad artificial. Se puso de pie, apagó la luz, y arregló todo antes de ir a dormir. Iba a apagar la radio, también.

"I ignore you " Yo te ignoro
As I close my eyes, Mientras cierro mis ojos,
I feel it all slipping away. Siento como todo empeora.
I come toward you Voy por ti
We all got left behind Fuimos dejados atrás
we let it all slip away..." Y dejamos que todo empeore..."

"Left behind". Se fue a dormir sin atreverse a apagar la radio. Sonriendo.