No tengo idea, pero aun asi tengo ira. La poseo y la atesoro, y deseo desatarla. Ha caminado y dado vueltas, meditando la entrega a la vena racional aquella sangria de emotiva maldad. Ira malvada, porque quiero hacer daño, quiero mas que venganza. Quiero condena, quiero superar la vendetta. Quiero merecer ser golpeado, y no pagar esa cuenta....
La desvivo, porque no hay vida alli, cuanto etereo ser haya de miedo conocera la ira que quiero esparcir. Y me muerda la lengua, me la corte, y ser feliz. Que profesare ese privilegio que devoro en deseo y derecho, lo hare eterno.
No tengo idea, e incluso, ¡y ademas!, no tengo derecho. Desconocimiento de causa, tan solo, deseo y celo.
Las estrellas me tendran a su haber, por cuan solas estan, dare compañia contando mis historias de terror. Y cuando se haga dia, el sol me salude a reverencia levantando lenta su vista sobre mi cara, cuerpo, que acompañada por todo, mi ira llame atencion.
Rabia al final, no dire su razon. Por cuanto no importa mas que la accion que ella conlleva, ayer, mañana y hoy.
Quiero que veas mi ira nacer, ¡quiero que la veas crecer!, quiero gritos y al final....
Quiero que seas victima.
sábado, abril 15, 2006
jueves, abril 13, 2006
Alfil sobre caballo.

Eran la una de la tarde con treinta y dos minutos. En su estricto traje negro esperaba en la terraza del cafe, quien dirigiera las piezas rojas de aquel juego de ajedrez personalizado. Este ajedrez tenia muchas jugadas hechas, las negras estaban en jaque, jaque mate segun su aun ausente contrincante.
A pesar de todo golpe de apariencias, no era a "ella" a quien esperaba. Intento mirar su reloj, pero el reflejo del sol de media mañana reflejo un completo impacto sobre sus ojos en un camion. Aquello seria lo de menos, aun menos pudo ver su reloj.... el camion choco contra un taxi que tambien cruzaba la calle. Vidrio volo por los aires, cayeron piezas sobre el tablero.
El hombre no se inmuto a pesar de la multitud que ya iniciaba a aglutinarse. El semaforo de la esquina del cafe poseia muchas almas fichadas a su haber, pues, habia un pequeño lapso, de quizas 2 o 3 segundos, durante el cual, el aparato mostraba todas su caras de verde esperanza. Asi mientras todos corrian a actuar, a llorar, a llamar a los pertinentes, y etc. Este hombre solo quito los pedazos del vidrio del tablero, seco una gota que tenia en una mejilla y penso acerca de su impuntual espera.
El jugador de las fichas rojas siempre llegaba tarde, tenia claro eso si, que nunca fue su intencion. El karma no le era favorable nunca, entre mas se esforzara en llegar a la hora, mas tardaria.
Como la ultima vez en que se reunieron, segun este jugador le relato al hombre del traje negro, su reloj marcaba once y tres cuartos mas dos minutos, aun estaba a tiempo. Pero, al encontrarse en la boleteria de la estacion de metrotren, tuvo su primer contratiempo, solo tenia como sencillo un billete de cinco mil pesos, el boletero no tenia vuelto. Esto le fue enervante, infernal, catastrofico, ¡Por fin tenia esa jugada ganadora, iba a ganar esa apuesta, ese juego de ajedrez!, pero, en fin, tendria que ir en taxi, jamas un micrero aceptaria ser pagado con cinco mil pesos, un pasaje de trescientos cincuenta y era inconcedible el ceder un dia mas a su jugada triunfal. Al cabo de varios vueltas en el reloj, dio con uno, pero quedo en panne a diez cuadras de destino, entonces, corrio y corrio.
El semaforo estaba en verde....
El otro tambien....
Aquella ultima vez, fue quizas la unica donde el hombre del traje negro, reacciono notoria e inmediatamente al nuevo ataque de la esquina del cafe. Todavia estaba consciente en el suelo, destrozado por dentro, respirando y escupiendo sangre. "Vamos, no te iras ahora, no lo haras. Abre los ojos, no duermas. Di algo, abre los ojos hablame" gritaba a la cabeza de su amigo, quien levanto con mucho esfuerzo su mano acercando el oido del hombre a su boca. "e5.... c7.... mate".
Asi fue, y asi este hombre miraba esperando la hora en que pudiera salir de la jugada. No lo haria jamas, pero, ya no habia que pensar en el juego.
Tiempo cero
El asunto es que al hacer algo todo tiende a acabar, se cuan estupido puede sonar en primera oida tal afirmacion; pero, esto es algo grave. Suena todo a matematicas, cuando algo debes extenderlo a infinito, existe aquel determinante o denominador que causa que infernalmente tienda a cero. Esto no es, lo afirmo, un problema de opuestos, menos de relacion dialectica, cero contra infinito.
Pero esto me defiende que decir que al hacer todo, no haces algo. Terminas haciendo nada.
Pero esto me defiende que decir que al hacer todo, no haces algo. Terminas haciendo nada.
jueves, abril 06, 2006
Dado que no llega
Dado cierto punto de la historia me determine andar siempre con papel y lapiz a la mano. Condeno que llegado a puntos como este, no pueda dar con letras continuas que den el sentido e identidad de mis ojos y manos, cuando muere la conciencia y dejo libre todo a mitad del dia, entre clases, en los pasos, en la micro, en un plato de comida admirando la pared del frente.
Ahora llevar tal cosas en el bolsillo, no fue un reto, pero como rayos escribes esas unicas iluminaciones divinas que te bañan de inspiracion demoledora, mientras con una mano te afirmas de un fierro de dudosa firmeza, y con la otra afirmas tu volatil bolso, en el ultimo escalon de una micro. No fue, repito para hacer enfasis, no fue, no fue no fue, una buena idea.
Es que, oh, por favor, podria haber escrito un manifiesto universal durante una estadia en un elevador, y talvez encontrar la cura del cancer durante el almuerzo, o en el metro.
Y determinado todo esto, en los puntos repititivos, en lo que quiero escribir me falta, no llega, ello enferma. Y podria, y de verdad podria, instalarme en un brazo un lapiz, en el otro un block de notas, solo para mitigar la mente y dejarla dormir. Pero, si lo pienso bien, que dejaria de ser en mi. Peligroso.
No, no seria una buena idea.
Y dado que no llega una buena, quizas es mejor proponer una mala, algo que omitir, algo que dejar atras. Pero llega de nuevo, a pensar, que no aconsejar, que omitir, porque no faltara quien si hara caso del asunto de por medio y al final de su cerebro.
Ahora recuerdo, en una expresion, lo que me dijo alguien con jugosa locura.... chupate un ojo.
Si, si se. Pero que esperaban, tengo hoy el cerebro frito. Necesito despertar.
Ahora llevar tal cosas en el bolsillo, no fue un reto, pero como rayos escribes esas unicas iluminaciones divinas que te bañan de inspiracion demoledora, mientras con una mano te afirmas de un fierro de dudosa firmeza, y con la otra afirmas tu volatil bolso, en el ultimo escalon de una micro. No fue, repito para hacer enfasis, no fue, no fue no fue, una buena idea.
Es que, oh, por favor, podria haber escrito un manifiesto universal durante una estadia en un elevador, y talvez encontrar la cura del cancer durante el almuerzo, o en el metro.
Y determinado todo esto, en los puntos repititivos, en lo que quiero escribir me falta, no llega, ello enferma. Y podria, y de verdad podria, instalarme en un brazo un lapiz, en el otro un block de notas, solo para mitigar la mente y dejarla dormir. Pero, si lo pienso bien, que dejaria de ser en mi. Peligroso.
No, no seria una buena idea.
Y dado que no llega una buena, quizas es mejor proponer una mala, algo que omitir, algo que dejar atras. Pero llega de nuevo, a pensar, que no aconsejar, que omitir, porque no faltara quien si hara caso del asunto de por medio y al final de su cerebro.
Ahora recuerdo, en una expresion, lo que me dijo alguien con jugosa locura.... chupate un ojo.
Si, si se. Pero que esperaban, tengo hoy el cerebro frito. Necesito despertar.
miércoles, abril 05, 2006
Se le cayo
Al parecer podria decir, que cuando las miradas caen, es una intrinseca necesidad de ignorar la que nace.
Decia una noche a un amigo, contando de una situacion asi. Caminar por alli anhelando en secreto y a viva voz, dando vueltas, buscando. Al hallar finalmente vi una mirada esquiva, que caia. Toda una sincera indiferencia. Que el corazon se me rasgo, que lagrimas fluyeron, si si si, pude haberlo dicho... pero ¿con que sentido? seamos reales, hubiera sido una mentira, estupida por lo demas, no importaba mucho, asi que sencillamente segui mirando en otra direccion, y me rei, y afile mi lengua, y fui yo, y me volvi a reir, y ataque.
Todo yo.
Asi le decia, y vi caer su mirada. A mi amigo. A la persona a quien relataba. Pregunte una otra y
cuanta otra vez pude, demostrando atencion y demostrando ser igual él. Seguia siendo amigo.
Pero.... su mirada habia caido. Yo la vi caer. Quizas haya yo botado su mirada.
¿Que provoco esa incision, esa marca, esa cicatriz sin herida?.
Al parecer podria decir, que cuando las miradas caen, es una intrinseca necesidad de ignorar la que nace.
¿Pero que haces cuando ignoras lo nacido? Veamos, entonces, quizas, ¿puedo aun anhelar como en el relato a mi amigo? No, seria tonto e iluso.
Aun que... ¿quien me dice que no sera divertido probar?
Decia una noche a un amigo, contando de una situacion asi. Caminar por alli anhelando en secreto y a viva voz, dando vueltas, buscando. Al hallar finalmente vi una mirada esquiva, que caia. Toda una sincera indiferencia. Que el corazon se me rasgo, que lagrimas fluyeron, si si si, pude haberlo dicho... pero ¿con que sentido? seamos reales, hubiera sido una mentira, estupida por lo demas, no importaba mucho, asi que sencillamente segui mirando en otra direccion, y me rei, y afile mi lengua, y fui yo, y me volvi a reir, y ataque.
Todo yo.
Asi le decia, y vi caer su mirada. A mi amigo. A la persona a quien relataba. Pregunte una otra y
cuanta otra vez pude, demostrando atencion y demostrando ser igual él. Seguia siendo amigo.
Pero.... su mirada habia caido. Yo la vi caer. Quizas haya yo botado su mirada.
¿Que provoco esa incision, esa marca, esa cicatriz sin herida?.
Al parecer podria decir, que cuando las miradas caen, es una intrinseca necesidad de ignorar la que nace.
¿Pero que haces cuando ignoras lo nacido? Veamos, entonces, quizas, ¿puedo aun anhelar como en el relato a mi amigo? No, seria tonto e iluso.
Aun que... ¿quien me dice que no sera divertido probar?
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