Sentado en la barra, nuevamente me contó una historia. Yo recien sentado también, cansado de estar de pie esperando, pedí un martini, porque estaba recién pagado y feliz. El, espero con tranquilidad, que yo terminará mi atención, y esta vez, como nunca, sin decir agua va, o alguna buena introducción, me relató:
Cerrar las puertas internas que debiesen estar abiertas es un trabajo de labores y caracteres incomesurablemente dificultoso, como no iba a serlo. Requiere de un proceso de negación personal que lleve de forma natural a un estado de personal aceptación casi Zen. Requiere de un cambio de actitud anti humano (en completa diferencia a inhumano), que caiga al borde seguro y bueno de rasgos de personalidad que son dañinos hacia a la propia persona; hablamos de apatía, arrogancia, indiferencia, ironía, pragmatismo; por otro lado mas positivo, requiere de observación aguda y delicada.
Es un trabajo arduo sin lugar a dudas, llevar todo a cabo, sin cambiar lo intrínseco de cada uno, la identidad, sin caer en vicios o autodestrucción.
Todo aquello solo por cerrar una puerta que, de punto inicial, no tendría porque cerrarse por todos los tiempos por venir.
Pero,... pero pero pero... a este hombre todo ello le resultó terrible e irracionalmente fácil. Sencillamente, vio una herida creciendo y tapó la Luna con un dedo. Y efectivamente lo hizo, la Luna no le guardo rencor.
Por ello caminaba tranquilamente por las veredas, los parques; cuando notó su divertimiento, decidió caminar por tierras baldías y cada vez escalando mas en la dificultad de sus terrenos a recorrer. A ratos parecía que a todos les era mas fácil que a él, pero se agotaban mas luego. Este hombre podía seguir escalando, mas no fuera mas lento, porque sencillamente podía tomar la decisión de hacerlo y era mas llevadero.
No fue cosa de tropezarse con alguien, incluso las vagas y fulminantes compañías no fueron suficientes. Ni de cerca, ni de pasada.
La puerta estaba bien cerrada, sin llaves ni pestillos. No hay mejor puerta que la que no se puede abrir solo esta cerrada con sus respectivos topes puestos y hecha sin forma de poder contrariar su estado actual.
Se necesito de al menos una cuadrilla, interesada y ocupada. Todos ellos en justicia de observación de un hundimiento, se encargaron de no abrir la puerta, sino que destrozarla, con ello darse a la labor, de arrastrar todo aquello allí encerrado, lavarlo y despertar a un mundo que se prefirió obviar.
Y con ella que se ha tropezado y ha compartido vagos días. Ha decidido hablar."
Con ello, note que su siempre macabro semblante se iluminó, se paró y me dijo.
Con ello, note que su siempre macabro semblante se iluminó, se paró y me dijo.
"Vamos a la mesa, nos esperan."