domingo, junio 04, 2006

Delenda est Carthago

Ese salon estaba lleno de mil personas, podria pasar un siglo denominando cada copa de cada mano, de cada personaje, de cada imbecil alzado alli.

Era un salon y eso es lo unico que importa. Bueno, tambien que yo estaba alli con mas personas.

Y las conversaciones fluian.

- Esto no puede seguir por mucho tiempo. - alguien dijo.

- ¿Y porque no? - respondio otro interrumpiendo.

- ¿Eres capaz de preguntarlo?, eres inaudito. Estos dementes podrian alzarse como nosotros hariamos.-

Un tercero se acerco, caminando dramaticamente, asi acoto mientras bajaba el vaso de sus labios. - ¿No crees que lo hemos pensado? deja esas ideas y sigue lo tuyo. Todo esta bien.- y continuo su camino pasando por mi lado.

El tiempo de salon llego a fin, asi que tranquilo sali a la calle.

Viendo aproveche uno de esos vendedores de diarios en la esquina, compre uno para entender, pero no decia nada al respecto.

Todos cuchicheaban entre si, nadie en voz alta, un murmullo silencioso demasiado extraño para una calle de la capital. El edificio que seria oficina y hogar no hallaba su lugar muchos pasos mas alla, quizas alli podria buscar algo.

Pues bien, sin variacion alguna, entro a su oficina, ¿como era?, y que importa. El asunto es que dentro de ella me asome a la ventana y vi todo, gente hablando y gente con caricias en sus rostros. Ahora era claro. Habia sentido entre todo y ESO no tenia sentido.

Se desato el Pan-daemonium, y las llamadas tronaron en el ultimo piso del edificio, el drama surgio. Incluso el celular que debiera estar apagado, empezo a vibrar mostrando las llamadas que fluian hacia mi.

Y lo entendi, y me perdi. Lo perdi, lo perdi. Lo perdio. El lo perdio. Lo entendio.

¿Que hizo el? se rio... el rio mucho. El televisor se encendio solo, disparando imagenes, de gente hablando, de gente abrazandose, y de otra llorando, el sol estaba saliendo, no... SURGIENDO, entre las oscuras nubes, eso si vale decir, habian muchas nubes pobladas en el cielo citadino.

- Esta bien, esta bien, ya vi esto y los he oido. - Dijo para si mismo.

Parandose entre el ventanal y su escritorio, saco de debajo del mismo un una escopeta, y comprobo que estuviera cargada. Disparo al techo de la oficina probando que todo estaba bien. Todo iba a estar bien. Asi mismo se acerco a un archivador para sacar unos papeles. Su contrato.

- Delenda... Delenda est....- Dijo mientras cargaba de nuevo su escopeta con la mejor de sus sonrisas, todo cuando veia la revolucion, 30 pisos abajo de sus pies. - Si, ahora lo recuerdo, me lo han dicho. Tengo cosas que hacer. - Se dio vuelta hacia la puerta. - No es muy justo, mucha verdad, pero. - mirando los papeles de mi contrato - Delenda est Carthago. ¿No? -

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me recuerda a un libro de uan serire la ciudad donde no habia nadie, ahroa lo siento el doble pero esto va mas alla a un cmabio mas profundo buen cuneto gatito bye bye

Anónimo dijo...

Tu blog es el más hermoso de la galaxia de blogs!!! Te envidio, sanamente, por supuesto.