jueves, marzo 06, 2008

Cuando se trata de no oir que piensas.

La ultima vez que vi faltaba poco.

Estabamos los dos en la sala compartiendo una taza de té. Ella apuñalando cada idea en mi cabeza, y yo solo atinaba a empinar lo que en ese minuto tenía a mano.

Si tan solo ella no fuera abstemia, los gritos no se borran rápido con té de manzanilla. Quería un vodka, tendría que haber comprado la petaca cuando tenía el dinero y no pagaba aun el comedor y el refrigerador. Pagar, diablos, pagar.

-"Dime, ¿que ha sido de tu vida?"- (¿porque sigo preguntando estas cosas?)

-"Perdi mi empleo."- ella decía tomando aire, iba a comenzar

-"Y eso como..."- (¿Es que no sabes cerrar el hocico?)

-"No podía mas, las deudas, mis compañeros sexistas y ademas tener que soportar que mi jefe intente de seducirme cada vez que....

¡¡¡¡BANG!!!!

Feo, sucio, sin estilo, enfundé la pistola esa, terminé la taza de té de manzanilla, tomé mi chaqueta y sali a la calle, pateando una piedrecilla. La echaré de menos, pero por otro lado, no.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustan tus escritos cuando me provocan calidez, el que incluyas un diálogo con una mujer, o que el texto vaya dirigido o pensando en ella, como lo haz hecho en otras ocaciones, me inspira sensaciones gratas y afables.

Sinembargo esta vez advertí un lado crudo y disfrazadamente violento, sin dejar de ser sutil a la hora de emplear el recurso.
Creo que do había leido un texto tuyo así antes y si jue, do lo recuerdo ahora, do he tomado 11 así que tengo hambre jejeje

De cualkier modo, me gustó, pero tengo la duda si efectivamente él mató a ella!