jueves, marzo 10, 2011

Fácil de ver.

Si juegas en el lodo, te vas a ensuciar.

Es algo claro, liso, llano. Es un hecho, esta declarado. Como el estado del arco de una artista que interpreta su chelo a nadie en la avenida principal. Como la altivez de una ejecutiva marcando su paso sobre la alfombra con sus tacones negros. Como el golpe en la pared de un adolescente que como siempre se sintió ignorado.

Es pésimo encasillar a la gente. Pero la gente se encasilla sola. Toma cada uno de sus acciones y se saben definir en un entorno cerrado. Hagan lo que hagan...

...

Y así, ella, abrazada a los cuadernos, recorría el pasillo buscando sin resultados, su aula. Anhelaba estar equivocada y no estar atrasada.

Se tropezó de frente a él - que sabia que iba tarde - bajando escaleras despreocupado, a él lo esperarían, él dictaba la clase. Le ayudaría con un cuaderno y seguiría recto su camino.

Burlado por ellos, en grupo de tres, esperando la clase de catorce y un cuarto, riendo por lo bajo de historias falsas de él. Conversarían, fumarían un cigarrillo, reirían y no entrarían a ninguna clase.

Desaprobados por ella, de lenguaje y vestido ligero, acompañada por uno o dos que no importan, y le siguen la falsa madurez y superioridad. Entraría con el profesor, siendo la única que él toma atención.

Adelantados, profesor y alumna, por ello, que no es hombre no es mujer, en realidad lo es, pero no importa, solo esta, solo cumple. Terminaría su clase, nadie lo recordaría, hasta que familia bajo el brazo llegara mas lejos.

Acompañado por él, porque suele ser él, el que arrastra y empuja, se ropa mal arreglada y chistes por montón. No llegaría tan lejos, pero terminaría completo y feliz, nadie sabría porque.

Y en orden serian, tal cual cada uno de ellos, la que perdida encuentra la vida, el que del aula hace su vida, los que tienen ahora vida e hipotecan de mañana su vida, el que no sabe que tiene vida; y por último, el que sabe que vida tiene y goza vida.

Y en orden son, tímida, seguro, estúpidos, inmadura, esforzado y sabio.

Cada uno se define bien, no por palabras pero por acciones; que sus palabras los antagonizan, y los definen al revés.

Y yo, que del primer año los vi, y tres años después los veo de nuevo; los encuentro encasillados fácilmente. Adultos todos. Sin error. Ni lugar a duda.

Veo en el reflejo del vidrio de un muro de avisos; los veo de nuevo, en los de primer año. Encasillados todos. Pero en el espejo también me veo, estoy definido y lo sé.

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