lunes, agosto 01, 2011

Buscando.


Un ratón se escabullía ruidosamente entre las sillas y podría asegurar que su cola me habia dado un leve latigazo en la pierna bajo la falda.

Suspire con los ojos cerrados, y mi cuerpo se negó a aceptar mi intención de reprimir un escalofrío. Aun con todo, detesto los bichos esos.

- No deberían ser considerados animales, para matarlos a todos. - La frase salió escupida de mis labios, con recelo de llamar la atención. Escuchaba muchos mas chillidos.

Procuré tener cuidado con las cosas de la caja, parecían frágiles y el polvo acumulado disminuían mi confianza. Removía cada una de ellas con lentitud y las dejaba sobre un arcón a mi derecha.

El ambiente del lugar no contribuía en mi labor, las partículas de polvo y pelusas que se destacan en los escasos rayos de luz se que colaban entre las tablas y parches de madera, el maldito ruido de las alimañas que sentía siempre cerca, esa sensación inquietante al ver cada telaraña que algo te recorre la espalda o los brazos con rapidez y suavidad.

Traté relajarme estirándome contra la madera gris de la silla en la que estaba; y fue en vano, el fuerte crujir me desequilibró el silencio y la mínima comodidad de la quietud del minuto, pensé que quebraría la silla.

Tome mis segundos, con una mano en el pecho y los ojos apretados. Los conté pacientemente.

Seguí con la búsqueda, molesta de tener los dedos con una capa de mugre gris y de respirar ese aire viciado; y la maldita caja parecía eterna.

Sobres y figuras.

Una carta.

Varias de ellas.

Un par de fotos, desteñidas y ajadas.

Un algo irreconocible de metal, pensé era metal.

...

Al fondo de todo - donde mas - estaba. Atemporal y envuelto en un sobre de plástico. Hermético. Un recuerdo, un pañuelo.

Con cuidado lo removí de su seguro, lo envolví en mis manos y lo cubrí con mis brazos, con mi torso, con mi cabeza... con mi todo, que era ajeno lo tocará. Y con mi nariz pegada a él inspiré, mi ojos húmedos cerrados sintieron el tenue remanente del aroma.

Y fue otoño al atardecer una vez mas. Y no estaba sola. No lo estaría nunca mas.

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